Reseña histórica

Desde tiempos inmemoriales las Reales Personas han armado a un grupo de sus más fieles servidores para su protección y servicio.

En la monarquía visigoda los Gardingos custodiaron a aquellos reyes venidos de centro Europa y los primeros monarcas asturianos o navarros contaron con los milites palatii, grupos que por su acreditada fidelidad se hicieron merecedores del encargo de custodiar a las Reales Personas.

Los primeros Trastámara instauraron los Catafractos y los Monteros de Espinosa. Cuerpo éste último que durante mil años custodió el sueño de nuestros monarcas.

 

 

De los Reyes Católicos

Los Reyes Católicos organizan las «Guardias Viejas de Castilla» para su guarda, posteriormente Carlos I de España ordenó que una compañía de esta guardia, residiera en el palacio, denominándola «Los Cien Continos”.

A los reyes acompañaban de ordinario los hijos de nobles leales que pretendían dotar a sus hijos de una buena educación en la corte, realizando diferentes labores de servicio e instrucción militar; entre ellas estaba las de mozo de espuela, por su localización en las proximidades de las reales personas. Estos individuos fueron armados con el paso de los tiempos y terminaron convirtiéndose en la guardia más cercana a los reyes. En 1.504 se arman con alabardas, un arma de origen suizo cuyo introductor en España es Gonzalo de Ayora, al que se encomienda la instrucción de esta guardia con alabardas, convirtiéndose en su primer capitán. Posteriormente esta guardia pasaría a llamarse «Guardia Española» y en tiempos de Carlos I, “Guardia Amarilla” por sus vestimentas.

Felipe el Hermoso llega en mayo de 1502 y trae consigo una “Guardia Noble de Archeros de Borgoña” o «de la Cuchilla» que con el más puro estilo borgoñón permanecerá prestando servicio hasta la renovación de las «Tropas de Casa Real» realizada por Felipe V.

En 1507 el Rey trae de Italia otra guardia de características similares a la Guardia Española o Amarilla, denominada “Estradiotes”, que al empezar a prestar servicio en palacio junto a la anterior cambiaría su nombre por el de “Guardia de la Lancilla”, por el arma con que prestaban servicio. Tenía como peculiaridad el hacer servicio de forma mixta, es decir, a pie o a caballo indistintamente.

 

 

De la Casa de Austria

A la llegada de Carlos I, desde Flandes, existían en España, los Monteros de Espinosa que velaban el sueño del Rey, la Guardia Española o Amarilla, la Guardia de la Lancilla, como guardia interior y los Archeros de Borgoña.

Carlos I en 1519 trae una guardia de características idénticas a la Guardia Española que se denominará “Guardia Alemana” o “Tudesca” y con los inválidos de las Guardias Española y Tudesca creará un receptáculo conocido como “Guardia Vieja”, también conocida como «Guardia Veterana», para custodia de aquellos infantes que pongan casa aparte.

Ante las intenciones del Rey de Francia, que pretendía invadir los Países Bajos, el Conde Duque de Olivares crea en 1634, con el beneplácito de Felipe IV, el Regimiento de “Guardias de Infantería del Rey Felipe IV”, de glorioso historial en Fuenterrabía y Cataluña contra los franceses y en Portugal contra el Duque de Braganza. En 1661 se le suprimen los privilegios de Tropas de Casa Real.

La Reina Doña Mariana de Austria crea en abril de 1669, durante la minoría de edad de Carlos II y por temor a las intrigas de Juan José de Austria, un nuevo Regimiento de “Guardias de Infantería del Rey Carlos II”. Este regimiento se distinguió en las luchas mantenidas contra los franceses, en concreto en la Guerra del Rosellón de 1674. Le fueron suprimidos sus derechos como Tropas de Casa Real en 1677.

En este punto hay que recordar que en las épocas a las que nos estamos refiriendo, las Tropas de Casa Real con las denominaciones que correspondan formaban el núcleo de los ejércitos del Rey, al que acompañaban en las guerras y viajes. Además estaban las unidades que daban guardia a la Real Persona, a las que hemos hecho referencia, como las Guardias Españolas, Tudesca o de la Lancilla.

En diciembre de 1697, Carlos II configura un “Regimiento de Caballería de la Guardia” que con la reforma de Felipe V se reconvertirá en dos cuerpos del ejército regular con la denominación de “Reina” y “Real de Asturias” que en febrero de 1718 pasa a llamarse “Príncipe”. Se distinguieron ambas unidades durante la campaña de Portugal.

Guardia Amarilla

La Guardia amarilla o Guardia española, era una guardia del rey, que se creó en España en el siglo XVI.

A la muerte de Isabel I de Castilla, La Católica, Fernando V de Castilla creó en  1504 una guardia de su persona que pasó a las órdenes de su célebre cronista Gonzalo de Ayora, a quien nombró capitán de esa fuerza. Se constituyó entonces dicha guardia con cincuenta individuos reclutados entre los mozos de espuela de caballeros cortesanos y poco después se aumentó su número hasta cien, aunque algunos autores los cifran en ciento cincuenta. Sin duda, por estar armada con alabardas se llamó ya desde un principio a esta guardia de infantería, guardia de alabarderos

Carlos I de España conservó esta guardia de a pie y la de Maceros a caballo y aun parece que la aumentó con una sección de veteranos o de las Guardias Viejas de Castilla, compuesta de treinta individuos que gobernaban un capitán y un teniente. Y como entonces se le dio a sus uniformes la librea de color Ambarillo con guardas en carmesí prevalente en todos los reinos bajo la Corona Imperial para sustituir el que tradicionalmente usaban hasta entonces del colorado y blanco de la Corona Castellano-Leonesa, y que sería el que ya vestirían durante toda la dinastía austriaca según consta en contratas que se conservan originales en el archivo de la Real Casa, se designó aquella fuerza con el nombre de Guardia Amarilla

Era esta tropa muy escogida y perfectamente adoctrinada, por lo cual adquirió al poco de formarse gran lustre y reputación. Gozaban, los que a ella pertenecían, de grandes preeminencias y de sueldos elevados en comparación con los que tenían los que militaban en los cuerpos del ejército. En tiempo de Felipe II, había tres secciones de guardia real con grandes emolumentos y ventajas, y sus individuos se reclutaban entre los que tenían permiso a portar armas y no pechar mozos hidalgos y cristianos viejos que tuvieran buena talla y excelentes condiciones personales. Las tres secciones o compañías subsistieron hasta Felipe V y aunque eran de distintas armas, estuvieron siempre bajo las órdenes e inspección de un solo capitán. El 6 de mayo de 1707 Felipe V refundió las tres compañías en una sola con el nombre moderno de alabarderos.